Entrevista a Leonardo Prestia (Teatro)



Entrevistamos a Leonardo Prestia, actor y productor de La escena del crimen, los viernes a las 22.15 en el teatro El tinglado (Mario Bravo 948), nos contó sobre su participación en la obra y sus orígenes en el mundo teatral.  

1.- ¿Cómo nació tu vocación por el teatro?

Fue un día lluvioso, bien feo, de esos en los que decís para qué salir, ya venía buscando experimentar nuevas sensaciones, una de las opciones era hacerme piloto de carreras, otra era tirarme en paracaídas, estaba en el auto esperando que se abriera la barrera y que pasara un tren; y como tenía tiempo, saqué mi teléfono celular y busqué en internet, no sé por qué pero la primer palabra que leí fue teatro y así fue como llegó la decisión. Entonces seguí buscando y encontré el teléfono de Laura Bove, en ese momento ella daba clases, la llamé; me presenté un sábado bien temprano, hablamos y me acepto. Lo primero que me preguntó fue por qué quería hacer teatro, le dije que estaba buscando abrir nuevas dimensiones en mi cabeza, lo segundo que me preguntó fue si quería hacer teatro porque me gustaba o para hacer terapia y yo le respondí "aún no lo sé”.

2.- ¿Con quiénes te formaste?

En primer lugar con Laura Bove, ella fue mi primera maestra, me enseñó a despertar mi cuerpo, a sentirlo de otras formas y luego a compartirlo. Más tarde, ingresé en la escuela de Luis Agustoni; él fue mi segundo maestro, quien me moldeó como actor y me enseñó ciertos secretos sutiles de la profesión y me incentivó a seguir abriendo puertas en mi cabeza.

3.- ¿Cómo surgió tu participación es La escena del crimen?

Ya venía de una experiencia en producción, también con otra comedia de Daniel Dalmaroni, Los Opas (Otro Drama Burgués), mi segunda obra por fuera de los mantos protectores de Luis (Agustoni); a Dalmaroni le gustó tanto el resultado que decidió confiar en nosotros (Sebastián Bauzá - el director- y yo)  para trabajar con ésta obra inédita, lo cual representó para mí un desafío importante,  ya que a diferencia de Los Opas, éste era un estreno nacional, lo que hacía aumentar el compromiso no sólo con el trabajo, sino también con el riesgo  de probar todo por primera vez: el texto, las adaptaciones, el trabajo actoral y luego ver qué  pasaba el público.  

4.- ¿Cómo combinaste tu rol de productor de la obra y actor?

Con mucha serenidad, a diferencia de mi primer trabajo como productor en el cual desarrollé muchas tareas juntas (productor general, productor ejecutivo y asistente de dirección), ésta vez sólo me concentre en lo actoral ya que contamos con un equipo de trabajo muy bien resuelto. 


5.- ¿Cómo fue la elección de la obra y la relación con el autor Dalmaroni?

La obra nos vino directamente a través de Dalmaroni, fue después de haber visto el resultado y la puesta de Los Opas; quedó tan complacido con la puesta que se animó a sacar del cajón esta comedia desopilante. Ya por ese entonces y luego de un año de relacionarnos mutuamente, nos sentimos cómodos trabajando juntos, no solo a nivel profesional, sino que también se creó un vínculo de amistad y admiración mutua que valoramos mucho. 

6.- ¿Cómo fueron los ensayos?

Fueron muy gratificantes, innovadores y divertidísimos, de ese tipo de encuentros donde cada vez que nos juntábamos salíamos con ganas de volver a vernos irónicamente frustrados porque se había terminado. Recuerdo en el medio del trabajo, durante el transcurso de la investigación que uno hace para crear el personaje, reírnos a carcajadas con las ideas y las pruebas; nos lanzábamos a hacer sin miedo al ridículo. Sentíamos que íbamos a un pelotero de adultos a jugar, con responsabilidad.


7.- ¿Cómo definirías la obra?

Una comedia de humor negro, verídicamente casi irreal, donde los personajes saben que puede haber algo más pero, inconscientemente o no, lo ignoran. Es una obra donde no se subestima al espectador con resoluciones obvias y felices, muy por el contrario, lo incomoda y lo hace pensar.

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Entrevista a Marcos Arano (Teatro)

Marcos Arano es el dramaturgo, director y actor de la obra de teatro “Silban las balas” en el teatro No Avestruz los viernes a las 23 horas. En esta entrevista nos contó sobre sus primeros acercamientos al teatro, sus maestros y algunos secretos de cómo nació la obra y el desafío de tener varios roles diferentes dentro de la misma, porque además de dirigirla es parte del elenco. Espero que les guste la entrevista y vayan a ver esta interesante puesta en escena donde un país es invadido por una potencia extranjera. 

Romina Soler: ¿Cómo empezaste a relacionarte con el teatro desde tu infancia?

Marcos Arano: Empecé a relacionarme con el teatro de chico gracias a mí tío Bernardo Forteza, que es actor. Fue él quien nos llevaba a ver obras  a mí, a mi hermano y a mis primas. Siempre había algo misterioso en lo que él hacía y de alguna manera yo sabía que eso estaba allí pero hasta la adolescencia no lo viví como un mundo muy cercano. A los 15 años comencé junto con amigos y amigas un curso de teatro en San Isidro con quien fue mi primera maestra, Nacha Ríos. En ese momento de búsqueda y desconcierto total sobre qué sería del mundo el teatro y la militancia en el centro de estudiantes de mi escuela fueron ámbitos en los cuales  pude sentirme libre y útil, comprometido y escuchado. Luego de un año y medio en ese taller, también por medio de mi tío y con mucho apoyo de mis abuelos maternos, comencé a estudiar en el Taller de Agustín Alezzo. Eso me hizo crecer mucho y me vinculó de manera muchísimo más íntima con mi deseo. A partir de allí, no dejé nunca de hacer teatro y de encarar proyectos de creación vinculados al teatro.

R. S.: ¿Quiénes fueron tus maestros a lo largo de tu carrera en el mundo del teatro?

M.A.: Por suerte tuve muchos y a todos les estoy muy agradecido. Con muchos de ellos ya no comparto algunos lineamientos técnicos o ideológicos pero todos han sumado muchísimo en mi formación y en lo que soy como artista. Para nombrar algunos Agustín Alezzo, Sergio Amigo, Matteo Belli, Bernardo Forteza y Norberto Presta, del Centro de Producción Via Rosse, Italia,  Marcelo Katz, Carolina Pecheny del Théâtre duSoleil, Duccio Belucci Vanuccini , Alfredo Iriarte, Nicolás Kohen y Gabriel Chamé Buendía, Omar Pacheco, Nacha Ríos.


R.S.: Acerca de Silban las balas, la obra que escribiste y actualmente estás dirigiendo en No avestruz, nos gustaría saber ¿cómo nació la idea?  

M.A.: Silban las Balas nace como primer producción de la Compañía Bolsas en el Viento con la cual nos proponemos investigar y desarrollar los géneros populares como las máscaras, el clown, el bufón, etc. Decidimos entonces que abordar los grandes temas de la humanidad y de los pueblos. Entonces nos entregamos a pensar qué sucede cuando un pueblo ingresa en lo terrible del mundo de la guerra. Cómo nos afecta como sociedad y a nivel individual. Nuestra propuesta tiene que ver con el humor y cómo con humor podemos hablar y reflexionar sobre las tragedias que nos cruzan como seres humanos.

R.S.: Acerca de la Compañía Bolsas en el viento, ¿cómo nació y cómo eligieron a los actores que iban a formar parte del elenco de esta obra?

M.A.: La compañía nace luego del trabajo conjunto en clases y otros espectáculos con los actores e integrantes de la compañía. La elección tiene más que ver con el trabajo conjunto, la amistad, la admiración por el trabajo del otro, un compromiso común y afinidades estéticas e ideológicas Esta es la tercer temporada de la obra y con la tercer temporada también ha habido cambios en el elenco que se mueve como compañía.

R.S.: ¿Cómo fueron los ensayos para esta tercera temporada de “Silban las balas”?

M.A.: Para esta temporada los ensayos fueron muy rápidos. Buscamos darle mayor contundencia a la obra y condensar las partes que nos resultaban más significativas. La primer versión de la obra contemplaba a 2 actrices (Mariana Mayoraz y Lourdes Herrera) que hacían muchos personajes. Eso le daba al espectáculo un juego muy interesante, una sutileza, que en la nueva versión, actuada solo por varones pasa a ser más pesada y rústica dándole un color más cruel a la situación de guerra que viven los personajes. Esto, hace mayor contraste con los momentos desopilantes que aportan los clowns al entretejido dramático. Por tanto, los ensayos se centraron fundamentalmente en apropiarnos del universo de lo bélico y que los payasos y máscaras que juegan la obra logren los matices necesarios, el juego y al mismo tiempo vayan in crescendo con el devenir de la guerra que contamos. Por otro lado, tanto en esta versión como en la primera, los ensayos siempre fueron muy divertidos y llenos de ocurrencias, por lo que lo principal muchas veces es tomar las decisiones correctas sobre qué de todo lo que se propone no entra en la puesta final.

R.S.: Además de ser el director de la obra actúas, queremos saber ¿Cuál fue el desafío en dirigirla y ser parte del elenco?

M.A.: Es algo que aún estoy acomodando. Disfruto mucho de los dos roles y como actor  me entrego en escena al juego con mis compañeros pero al terminar la función o al terminar los ensayos busco qué cosas hay que ajustar. Es muy diferente la mirada del director que la del actor y estar en ambos roles me ayuda a pensar en las dos direcciones. Es un aprendizaje continuo. También nos valemos mucho de la mirada de nuestros asistentes (Carolina Fernandez y Darío Chiocconi), de amigos y cómplices invitados a los ensayos y a las funciones y de las sensaciones que vamos teniendo cada uno de los actores en escena. Para nosotros el proceso de aprendizaje es continuo. De hecho, seguimos ensayando y ajustando la obra cada semana.

R.S.: Teniendo en cuenta tus dos miradas como director y actor y además como escritor de la obra nos gustaría que nos dijeras ¿Cómo definirías la obra Silban las balas?

M.A.: Silban las balas es una obra que en su simpleza aborda temas muy complejos de nuestra historia y de nuestro estar en este mundo. Es una obra que se escribió con una fuerte pulsión por la libertad, por defender lo que nos parece justo y por transformar y transformarnos. Además nos permite ahondar con mucho humor en el clown y las máscaras mientras hablamos e interpelamos al público sobre qué es la libertad, cuán difícil y maravilloso es construir junto a otros una sociedad diferente y hasta dónde estamos dispuestos a llegar para defender esa libertad.

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Entrevista a Marcos Arano por Romina Soler para La ventana arte y cultura 



SILBAN LAS BALAS de Marcos Arano
Funciones: Viernes 23 hs
Espacio NoAvestruz
Humboldt 1857. C.A.B.A. Tel: 4777- 6956
Localidades generales $150 - Estudiantes: $120

Entrevista a Gabriela Alemán (Libros)

Entrevista a Gabriela Alemán, talentosa escritora ecuatoriana que vino a Buenos Aires para participar del FILBA y a presentar su última novela editada por Random House, que se titula “La muerte silba un blues”.  

1. ¿Cómo fue tu infancia y cómo nació tu relación con los libros?
Por el trabajo de mi papa viajábamos mucho al exterior y para mí la vuelta a casa era llegar a la biblioteca donde estaban los libros de mi abuelo, que cuando falleció pasaron a la biblioteca de mi papá. Por otro lado, yo tenía una relación muy cercana con mi abuela, por parte de mi mamá, y cuando viajábamos le escribía muchas cartas contándole sobre los lugares que visitábamos. Uno de mis hermanos mayores me introdujo en la literatura, porque yo lo veía embobado leyendo los libros que se leen en la adolescencia, como Drácula, y Frankestein, y se los robaba para leerlos. Fueron los primeros libros que escogí, desde ese momento tenía una conexión casi vital con lo gótico.

2. ¿Cómo fue tu formación?
Nunca he ido a talleres, creo que mi formación fue leyendo. Primero estuvieron los góticos y  al tiempo descubrí la biblioteca que armo Borges sobre literatura fantástica y leí autores de todas partes del mundo. Por mi mamá, que es una gran lectora, descubrí a Tom Sayer, a Julio Verne, después vinieron las bibliotecas de los colegios y la compra de mis propios libros.

3. Ya eras una ávida lectora desde pequeña, y nos gustaría saber cómo fue el paso a la escritura, ¿cómo empezaste a crear tus propios textos?
Por ese entonces descubrí a Angela Carter, una escritora inglesa que se murió muy joven en los años 90, ella tomaba una escritura barroca y hacía reescrituras de textos de la literatura infantil y cuentos de terror. Hay ciertos textos que les pertenecen a todos y que uno puede contarlos desde otro punto de vista. Teniendo en cuenta todo esto y como un juego hice tres versiones de Drácula y una versión del hombre lobo que era una mujer, no desde el punto de vista feminista, sino teniendo en cuenta qué cambiaría en la historia si los protagonistas hubieran sido mujeres. Hice la reescritura de los libros de mi infancia, y tuve la suerte de que  fueran publicados.

4. ¿Qué fue lo que pasó a partir de esa publicación de tu primer libro?  
Gracias a esa publicación hubo una cosa maravillosa que se inventaron los españoles en los 90, cuando había plata en abundancia, y se trataba de un festival de literatura en un pueblito que se llama Mollina, al sur de España.  Tenía 900 habitantes pero crearon un centro para hacer encuentros y comenzaron por el de literatura. Invitaron a cien escritores menores de 30 año que tuvieran algo publicado, así que gracias a esa publicación pude participar. Cada semana estabamos con Augusto Roa Bastos, José Saramago, Juan José Arriola, todos estaban allí, desayunando y comiendo con nosotros. Fue una lección buenísima porque era gente que podía tener 70 u 80 años y estaba más interesada en conocer a los otros que en enumerar todos sus logros. Los participantes leíamos nuestros textos y ellos comentaban, fue impresionante. Nos habían organizado excursiones por la zona porque cerca de ahí había nacido Picasso y había algunos sitios de interés cultural. Cuando me leyó Arriola y me hizo dos comentarios sobre mis textos, me quede encerraba en el cuarto de las computadoras, deje de ir a los paseos y me puse a escribir textos nuevos para mostrarles. Todavía tengo una fe enorme en que este mundo es un mundo amable, donde se aprende, donde se crece.

5. ¿En qué estás trabajando ahora?
Estoy trabajando para  escribir una nueva novela basada en un personaje real, una mujer de nombre Dayuma, que fue el puente para que puedan entrar las misiones evangélicas en la selva ecuatoriana. Fue una figura muy importante. Los grupos fueran contactados a través de ella en un encuentro pacífico, se quedaron en sus territorios y negociaron con el estado ecuatoriano para que les entregaran las tierras y los correspondientes documentos. Es mucha investigación y estoy dieciséis horas al día leyendo, buscando material, entrevistando gente, mi idea es armar una novela con elementos de la historia. No es una crónica sino otra historia donde pretendo que se filtre la complejidad del dinamismo del mundo occidental donde las cosas funcionaban de otra manera y que si no hubiera existido ese encuentro pacifico muchas cosas hubieran desaparecido. Hay una transición desde un Ecuador muy rural, muy encerrado en sí mismo,  a otro que nace cuando encuentran el petróleo, se construyen carreteras y se abren las fronteras. Creo que nada es totalmente malo ni totalmente bueno, las cosas comienzan a funcionar de otra manera.


6. Contanos como nació el libro “La muerte silba un blues”, donde se cuentan varias historias pero que están ligadas entre sí por la época, los personajes, etc.
Empezó con el primer cuento que es una historia real, en 1989 un radiotransmisor ecuatoriano que se llama Leonardo Páez junto con el chileno Alcaraz, transmitieron en un programa de radio La guerra de los mundos a partir de un guión.  Consiguieron las voces del Alcalde, del cura, etc e hicieron que una ciudad entera se lo creyera, Quito estaba siendo invadido por extraterrestres, la gente huía y hasta hubo muertos. Lo que ocurre en el cuento tiene elementos de ficción con un intento de filtrar el presente, la importancia de los medios, se trata de la ficción creando una nueva realidad. Ese cuento era una novela pero cuando lo edite quedaron muchas cosas afuera. En referencia al diario de la inmigrante centroeuropea, ella no existió, es mi imaginación pero basada en un libro lindísimo que encontré en una editorial muy buena de Ecuador que publica textos históricos. Ese libro es de una mujer que hizo un doctorado de historia en Alemania y para su tesis escribió sobre su abuela que fue una inmigrante en los años cuarenta en Ecuador, entrevistó gente que vivió en la misma época que su abuela y el título era ¿Dónde queda Ecuador?. Por otro había un geólogo de la Shell, que era fotógrafo aficionado y su nieto editó un libro con las fotos junto con las anotaciones que hizo en un diario personal sobre el territorio que recorrió en la misma época. Utilicé esos dos libros para que tuviera algo real. 
La segunda parte del libro retoma los personajes que aparecen en la primera parte y esas situaciones de traición, de muerte, de locura, que están siempre en la humanidad. Ahí fui metiendo esos personajes en otros momentos de sus vidas, pero los puse en otras ciudades como New Orleans,  Nueva York, un pueblo en la frontera con Paraguay, en diferentes sitios donde yo he vivido, o que me han llamado la atención, y donde esas historias podían funcionar.

7. ¿Cómo fue la elección de los títulos de los cuentos que integran el libro?
Todos los títulos de los cuentos son los nombres de las películas de Jess Franco. Cuando ya tuve la idea de usar a Franco, fui metiendo en las historias algunos guiños para las personas que vieron las películas pero que no son necesarios para entender el cuento. Por ejemplo el niño del conejo, en la película de Jess Franco hay una mujer blanca y una mujer negra, entonces aparece el conejo blanco y el conejo negro. Hay subtextos del mundo de Jess Franco en todos los cuentos.

8. Contanos sobre la editorial que tenés en Ecuador
Se llama El fakir que es el sobrenombre de Cesar Dávila Andrade, el gran narrador de cuentos del siglo veinte en Ecuador y de quien vamos a reeditar todos los cuentos. En la editorial tenemos 13 colecciones pero nos hemos concentrado en una que es la de  Novela gráfica, estamos repatriando a grandes ilustradores y autores de novela gráfica latinoamericanos que estén conectados con Ecuador. Por ejemplo Power Paola, que es muy conocida acá en Argentina, ella nació en Ecuador, publicamos su novela “Virus tropical”, de la que dentro de poco va a salir la película. Hace dos semanas publicamos “Achiote” de Alberto Montt, que también nació en Ecuador a pesar de tener su lado chileno. Para todos aquellos que les interese la página de la editorial es www.fakirediciones.com. El plan es ganar lectores, algo complicado en Ecuador, pero vemos que hay ganas de leer. El problema es que los libros son caros y hay poca circulación, nosotros tratamos de mantener precios razonables para que todos puedan acceder a ellos.

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Entrevista a José Luís Peixoto (Libros)

Gentileza PH Patricia Pinto
Tuve el privilegio de entrevistar a este talentoso escritor portugués cuya obra poética y de ficción figura en decenas de antologías y ha sido traducida a más de veinte idiomas. Vino a Buenos Aires a participar del Filba y a presentar su última novela “Galveias” editada por Random House. Hablamos de su infancia en un pequeño pueblo rural, su acercamiento a los libros, su primera novela y muchas cosas más.  

Entrevista 

Romina Soler : Me gustaría empezar por preguntarte ¿Cómo fue tu infancia? Y en relación a eso cómo nace tu relación con los libros y las primeras lecturas.

José Luís Peixoto: Nací y crecí en un pueblo pequeño en el interior de Portugal que se llama Galveias y que es el título de mi última novela. Galveias tiene alrededor de mil habitantes y mi infancia tiene mucho que ver con ese lugar con características propias dentro del contexto portugués. Se trata de una ambiente rural y de algún modo me ha permitido una infancia muy libre, donde puedo decir que llegué a conocer y relacionarme con los mil habitantes de ese pueblo, porque en un lugar tan chico como ese toda la gente se conoce. Fue una infancia en la cual los libros llegaron despacio, pero con mucho tiempo para disfrutar de ellos. Mis primeros contactos con los libros fueron de una manera muy curiosa, y hoy en día para la mayoría del mundo un poco rara, era a través de lo que llamamos “biblioteca itinerante”, se trataba de un coche lleno de libros que llegaba al pueblo una vez al mes y se aparcaba en la plaza principal. En ese tiempo empecé a leer libros que no eran necesariamente para mi edad y que me abrieron muchos horizontes y sueños.
Yo nací en el año de la revolución, que terminó con la dictadura portuguesa, y por eso 1974 es un año muy importante en la historia reciente de Portugal.  En ese año se empezaron a publicar de una manera sistemática los libros que antes eran prohibidos, muchos de ellos con visiones políticas y sociales que de algún modo se planteaban en contra de la dictadura. Algunas de esas novelas de tinte neorrealista fueron las primeras lecturas de libros de adultos que más me marcaron, muchas de esas novelas hablan de mi región, una zona de latifundios donde  es muy visible la cuestión de los trabajadores y los propietarios. De todas formas, lo que realmente me llevó a escribir fue la poesía portuguesa, que tiene una gran tradición y grandes autores. No es fácil que uno se quede indiferente ante ellos, como en el caso de Fernando Pessoa.

R.S. ¿Cómo fue el paso de esas primeras lecturas a la escritura, a bajar tus palabras en un papel?

J.L.P.: Lo que más me sedujo de la escritura es que tenía un espacio donde ejercer todas mis voluntades, donde todo lo que deseaba era posible. Las primeras palabras llegaron con la admiración de distintos textos que leí y la intención de hacer lo mismo. Al tiempo me quede muy impactado con la posibilidad de escribir sobre las cosas que estaban ahí y yo conocía. Cuando uno vive en un pueblo pequeño del interior se acostumbra que lo que conoce y está a su alrededor nunca es materia de las películas del cine o de la televisión, entonces ponerlo en papeles y mirarlo de esa forma en un juego que me gustaba mucho. De alguna manera se puede decir que la literatura me atrapó, me quedé envuelto en esa red y ya no tuve la posibilidad de salir ni de mirar las cosas de otra manera.  

R.S.:  ¿Cuál de tus libros fue el primero en ser publicado y qué podes contarnos de él?

J.L.P.: Mi primer libro lo publique en edición de autor es un libro que aquí llegó por una edición uruguaya, que también se editó en Colombia y en España. La edición en español se llama “Historias de nuestra casa” y junta dos de mis libros. El primero que publiqué y que es el primero de esa edición se llama “Te me moriste”, lo escribí entre los 21 y los 22 años y lo publique a los 26 años, habla sobre la muerte de  mi padre. Es un libro íntimo que abre un camino que para mí fue muy importante, porque de algún modo todo lo que escribí después lleva algo de ese pequeño libro. La segunda historia publicada, en la versión en español, es otro libro que se llama “Cal”,  que es la materia con la cual las casas tradicionales están pintadas todas de blanco. Es un libro en el cual los protagonistas de cada relato son personas mayores y las historias tienen lugar en un espacio rural. Esta edición conjunta decidí llamarla “Historias de nuestra casa” porque los dos libros, de alguna manera, son muy próximos a mi experiencia personal.

R.S.: Tenes una gran trayectoria como escritor a nivel mundial, con 5 novelas publicadas, múltiples libros de relatos, poesía y varias obras de teatro, quisiera saber si ¿Tenés una rutina para escribir o una forma de organizarte?  

J.L.P.: Si, hay un período en el cual no escribo nada en el papel pero trabajo la idea mentalmente, intelectualmente, y después otro período en el cual realmente empiezo a escribir, para todo eso se tiene que tener disciplina. Lo ideal es tener todo el tiempo y disponibilidad, pero en el mundo real lo que pasa es que uno tiene muchas más cosas que hacer y si no tenes una organización, una disciplina, difícilmente logra alcanzar tu pleno potencial de trabajo. Escribo a cualquier hora del día en mi computadora, creo que es una manera limpia y me parece poética en el sentido que uno escribe en la luz. Yo estudié dactilografía en la escuela y me gusta escribir con todos los dedos, poner las manos como si estuviera amasando el pan o tocando el piano. Escribo cuando puedo y mucho.


R.S.: Ahora me gustaría preguntarte acerca de “Galveias”, tu última novela, que como nos contaste lleva el nombre del pueblo donde naciste, ¿cómo se fue gestando esta historia que encierra tantas historias?  

J.L.P.: Esta novela viene como consecuencia de lo que escribí antes, sobre todo de ese primer libro “Te me moriste”, que publique hace 16 años y algunos libros en los cuales me detuve sobre mi propia identidad. Galveias es un pequeño pueblo portugués, que incluso en Portugal mucha gente no conoce, pero que existe y eso tiene mucha importancia. Yo crecí ahí y quería hacer una novela que reflexione sobre esa pequeña comunidad, sobre las relaciones entre los habitantes y al mismo tiempo hacerle un homenaje a ese espacio concreto, a ese tipo de vida y confrontarlo con otras posibilidades, y al mismo tiempo dejarlo fijo. Así llegue a la idea de escribir una novela con ese título. Después vino la tarea de encontrar todo lo necesario para que la novela pudiera justificar un título así. Lo que hoy existe es una novela hecha de múltiples personajes que es la suma de muchas historias, de muchas miradas, una multitud de personajes algunos más positivos otros más negativos, con distintos sabores, que intentan sugerir una comunidad, un colectivo de personas.  
Hay un aspecto curioso que es la manera como el libro es leído dentro y fuera de Galveias. Las referencias geográficas existen porque las calles están ahí así como la plaza, la escuela, todo se puede visitar, pero lo que es autobiográfico y lo que es ficcional es una especie de tesoro que solo puedo compartir con las personas de Galveias, y ellos lo saben por lo tanto, yo no necesito explicarle nada. Esa es una pequeña ventaja que tienen los habitantes respecto de los demás lectores. Es curioso, pero no es lo mismo leer este libro en Argentina que leerlo en Portugal. Esto permite una reflexión sobre como la literatura atraviesa espacios y culturas de una manera muy concreta. Yo creo que hay algo muy peculiar en el hecho de que la ruralidad siendo muy específica de algunos lugares tiene características transnacionales, por ejemplo, hay aspectos de la ruralidad argentina que se comunican de manera directa con la ruralidad portuguesa o china. Además de la ruralidad está la cuestión de las pequeñas comunidades que tienen características propias, aunque creo que las grandes ciudades como Buenos Aires están compuestas por distintas comunidades formadas por una persona y la gente con la que se relaciona. En el libro se habla de Galveias como un pueblo que es una isla, que no es perfecta porque se comunica con otros lugares pero que tiene las fronteras muy marcadas. De algún modo de forma más difícil de definir creo que todos tenemos nuestra Galveias, nuestra comunidad, nuestro círculo.

R.S.: En el inicio de la novela se habla de un meteorito que cae en el pueblo, es algo que tomaste de la realidad?  

J.L.P.: La caída del meteorito no existió, es una metáfora, es algo que toca todas las figuras, los nombres, los personajes. En la novela todo esta nombrado con la excepción de la cosa que cae, los personajes se refieren a ella como “la cosa sin nombre” y que de algún modo hay cosas sin nombre que cuando ganan nombre pierden su fuerza.

R.S.: ¿Cuánto tiempo te llevó escribirla?
J.L.P: Empecé a concebirla después de mi novela anterior que se llama Libro. En el medio escribí otras cosas, pero puedo decir que “Galveias” me llevó aproximadamente dos años escribirla.

R.S.: Quisiera hacerte una pregunta personal ¿Todavía vivís en Galveias?

J.L.P.: No, me fui hace mucho tiempo. Recién cuando salí de ahí empecé a escribir sobre Galveias, creo que tiene que ver con la necesidad de perspectiva que te da la distancia. Al mismo tiempo muchas veces desgraciadamente solo cuando perdimos algo nos damos cuenta de todo lo que tenía de positivo. En los años de la adolescencia yo quería salir y conocer otras cosas, vivir en un lugar más dinámico para un adolescente, cuando salí de allí me di cuenta de lo mucho que me hacía falta y que estaba presente en mi centro, en mi estructura. 


Entrevista a José Luís Peixoto por Romina Soler para La ventana 

  


Entrevista a Juan Cruz Forgnone (Teatro)


Entrevista a Juan Cruz Forgnone quien adaptó y dirige la obra Peer Gynt de Henrik Ibsen, que pueden ver en el Portón de Sánchez todos los miércoles a las 21.30 horas. Nos contó acerca de su relación con el teatro, sus maestros y en especial cómo montó la puesta en escena de esta obra maestra de Ibsen.   

1. ¿Cómo empezó tu relación con el teatro?
Comenzó en la niñez, a través de la lectura y la escritura. Llevó algún tiempo reconocer que la manera en la que quería contar historias era el teatro. En la adolescencia apareció la actuación, y entonces fue más claro. Solía escribir cuentos repletos de parlamentos que, a partir de los primeros talleres que tomé (a los quince años), empezaron a tomar forma de dramaturgia. Obras muy malas, por supuesto. Pretenciosas, tipificadas, parecidas entre sí. Me gustaba mucho "diseñar" personajes y verlos transformarse en el curso de la historia. Dramáticamente no pasaba nada, puros caprichos, pero esa impunidad me regalaba infinitas posibilidades de combinatoria y juego. Todos los juegos de mi infancia consistieron en la ficción. A partir de la actuación, y de la relación con un otro, todo se volvió más complejo. Empecé a plantearme el poco tiempo que el teatro ocupaba en mi vida cotidiana. Rápidamente distinguí la dirección del resto de las áreas teatrales,y continué estudiando ya no para ser actor, sino para entender cómo funciona un escenario con gente arriba.

2. ¿Con quiénes estudiaste y te formaste?
Estudié actuación durante toda mi adolescencia con la profesora Estela Oriana, a quien le guardo mucho cariño y agradecimiento. Yo me tomaba muy en serio sus talleres y ella me acompañó mucho. En 2012 ingresé a la Universidad Nacional de las Artes para estudiar Lic. en Dirección Escénica, y me formé con Andrés Bazzalo, Rubén Szuchmacher, Luis Cano, Graciela Schuster, Ana Alvarado, Andrea Garrote, Eli Sirlin. Estoy finalizando la carrera ya.

3. ¿Cómo fue la elección de la Obra Peer Gynt de Ibsen para dirigirla? 

Tuve una relación muy particular con esta obra desde hace algunos años. Con ella pasé los mejores momentos de lectura de mi vida, así de grandilocuente suena pero así me pasó. Dudé mucho en dirigirla a esta edad, por su inmensidad. Empecé a trabajar parte de ella en la cátedra de Dirección teatral IV de la UNA. Luis Cano y Analía Fedra García me ayudaron mucho a organizar la mirada. La realidad es que la obra nunca dejó de ser compleja para mí, pero el trabajo sistemático hizo que fuera cada vez más descabellado pensarme lejos de este material. Muy habitable, por cierto. Sé que me va a acompañar siempre. La adaptación fue un proceso muy largo, previo y simultáneo a los ensayos con los actores. Se optó por cambiar la división de los cinco actos y trabajar en cuatro bloques, pensados como cuatro travesías. Se buscó enfocar la relación entre Peer Gynt y las mujeres de la obra, y acentuar la lógica dramática del recorrido (el Peer que huye, el Peer que vaga perdido, el que avanza, el que se detiene, el que es perseguido). Quien vea la obra notará que no se escenifican las escenas en África. El cuarto acto de la obra, que fue el último en ser escrito por Ibsen, funciona como un gran desvío de la trayectoria que traza Peer. Me pareció que lo imprescindible para esta puesta era mostrarlo fuera de su comarca, pero para eso podía servirme de escenas propias del quinto acto. Lo importante era marcar su distanciamiento y su retorno final, no el despliegue de un "nuevo" universo temático. Esta decisión me costó mucho, porque el cuarto acto provee escenas muy ricas, aunque lo que prepondera es la escritura poética y la superpoblación de metáforas. Si la hipótesis de representación hubiera sido otra, este tramo sería entonces central.


4. ¿Cómo fue la elección de los actores y el equipo de trabajo?
Fue un proceso también largo. Me llevó mucho tiempo y trabajo. Había quienes tendrían que interpretar un personaje y atravesar con él su curva dramática, y quienes tendrían que ejercer la rotación de entre cuatro y cinco a lo largo de toda la obra. Tareas muy diferentes, claro. Convoqué a quienes creí que podrían ponerse en relación con las demandas específicas del material. El equipo mutó, fue un proceso intenso y extenso, aunque no desmedido. Por fortuna, el elenco pudo combatir todo aquello que atenta contra la producción de una obra de teatro independiente: desde el arte de combinar horarios hasta la incertidumbre económica.

5. ¿Cómo fueron los ensayos?
Fuimos directamente a las escenas. A meternos en problemas. No hubo ensayos de "improvisación" en el sentido riguroso del término. Creo que hubo mucho espacio para la prueba constante, pero siempre intentando abordar lo que está puesto en circulación en la obra. Nos llevó a todos mucho tiempo el conocer realmente los problemas específicos del material: lo hemos atacado de muchas maneras, y eso lo hizo más accesible. Parcializamos mucho debido al número de escenas de pocos personajes. Tuvimos la suerte de contar con varios ensayos en la sala, que no es poca cosa. Todos de golpe, hacia el final del proceso. Veníamos de trabajar en una sala de ensayo con proporciones diferentes pero con hipótesis de espacio pensadas para la profundidad de El Portón. Por eso, el momento de arribar al teatro fue revelador y una prueba de resistencia. 


6. ¿Cómo fue la elección de la puesta en escena?
La actuación fue el eje de la puesta en escena. La organización del material en términos espaciales, visuales, sonoros fue producto de un proceso de prueba simultánea con el trabajo del actor. El Portón de Sánchez fue pensado desde un principio como el espacio material ideal, dadas sus características. Se buscó incorporar como elemento esencial esa lógica de cuento popular que supone la obra. En ningún momento apareció la necesidad de suplantar la época o el lugar de referencia, que es Noruega.  En la adaptación se intentó acercar el texto en términos de sentido, pero no actualización temática. Sinceramente creo que esta obra no tiene ese problema, y en la puesta en escena se partió de ese imaginario noruego, rico por la lúdica de su mitología.


Recomendados de Juan Cruz


Una película: Fanny y Alexander, de Bergman.
Una canción: Ágætis Byrjun, de Sigur Rós.
Un libro: Persépolis, de Marjane Satrapi.
Un cuadro o una obra de arte: Los cazadores en la nieve, de Pieter Brueghel.

Peer Gynt
de Henrik Ibsen
Dirección y Adaptación Juan Cruz Forgnone
Miércoles 21:30hs.
El Portón de Sánchez
Sánchez de Bustamante 1034
Entrada General $180 / $ 120  Estudiantes y Jubilados
Reservas: 4863-2848 / www.elportondesanchez.com

Entrevista a Sergio Beron (Teatro)

Entrevistamos a Sergio Beron, director y co-autor de la obra "Aquello que me llevó a partir" con la actuación de Sebastián Saslavsky, que se presenta todos los sábados a las 23 horas en el teatro El ópalo (Junin 380, CABA). Nos contó sobre el proceso creativo y el equipo de trabajo que hizo posible esta obra.



1. ¿Cómo surgió la idea de la obra? 

La idea de hacer una obra junto a Sebastián surge luego de transitar un seminario en el estudio de Marcelo Savignone. Allí nos conocimos y a partir de lo recorrido en el territorio Becketiano nos decidimos a trabajar en un montaje donde el juego actoral se desarrollara a partir del tema concreto de la espera, eje central de nuestra obra. De este modo nos encontrábamos como grupo expresando nuestras inquietudes y pensamientos.

 2. ¿Cómo fue la dramaturgia junto con Sebastián Saslavsky, quien además es el actor de la obra? 

No hubo una manera de escribir la dramaturgia, si no que en cada ensayo utilizábamos distintas herramientas para poder activar el juego. Una vez ahí, con el cuerpo del actor en movimiento y su disposición en el espacio comenzaban a surgir imágenes que nos proponían un propio lenguaje. Así fue construyéndose de a poco nuestra dramaturgia, cuidada y dirigida especialmente a lo que el drama necesitaba.  A diferencia de otros métodos, el nuestro no comenzó con la pregunta ¿qué queremos contar? Si no que nos topamos con la respuesta a medida que íbamos trabajando, explorando e indagando el material desde el hacer físico. Una vez que tuvimos algunas escenas trabajadas se hizo visible un hilo conductor, un acontecimiento que podía unir  estas escenas dándonos la posibilidad de trabajar en una historia. Esta fue la etapa del montaje, el como contar lo que estábamos descubriendo que queríamos contar, la estrategia. Fue ahí donde se empezó a despertar el sentido de la obra y descubrimos el para qué de contar esta historia. Esto nos llevó a tomar las últimas decisiones con respecto a lo espacial, la síntesis y el tipo de lenguaje que utilizaríamos.
En lo personal, esta oportunidad de trabajar desde afuera de la escena me conectó con otra parte de mi creatividad, poder ver lo que le daba el actor al drama luego de la propuesta sugerida me llevaba a un territorio poético donde las posibilidades se ampliaban y el juego se volvía mucho más visible. 

3. ¿Cómo fueron los ensayos?

La metodología del trabajo en los primeros ensayos fue la del manchado en el espacio con objetos que puedan aportar al mundo que estábamos armando. Desde los primeros encuentros lo que buscamos era activar el juego, de esta manera se abrían las opciones hacia dónde llevar el material.
Pasamos por muchas etapas, fue un proceso largo, artesanal, donde en cada ensayo se proponían nuevas ideas, hipótesis. Muchas veces tuvimos que volver hacia atrás, replantearnos la metodología, revisar la dramaturgia y volver a empezar. La constancia y dedicación fueron dos herramientas fundamentales para transitar esta experiencia. 
En cada ensayo fuimos probando distintas posibilidades escenográficas, uso de objetos y formas de utilizar el espacio hasta ir encontrando la que más nos inspiraba.

4. ¿Cómo definirías la obra? 
Como una comedia dramática centrada en la experimentación sobre el ritmo y la síntesis que nos brinda el juego del clown trágico, donde el personaje trasciende la propia espera develando sentidos más profundos los cuales a todos nos interpelan como son los mandatos, el deber ser y el ir en contra de nuestros principios con tal de agradar y ser queridos. 


5. ¿Cuál fue el desafío de trabajar en equipo con Sebastián para dirigirlo y escribirla juntos? 
El desafío más grande como director fue manejar la ansiedad que genera el vértigo de crear algo desde la nada, sin tener un texto, un tema del cual partir.
Como con Sebastián nos conocimos entrenando en un espacio con un lenguaje en común y ambos compartimos gustos similares en lo que nos inspira para crear (cine, libros, música, imágenes, poesía) no fue un desafío acordar por donde abordar el trabajo, sino que lo íbamos descubriendo a medida que íbamos creando.
Cabe destacar que llegando al final del proceso creativo y montaje se sumaron los encargados de las distintas áreas de trabajo,  Natalia Suárez se encarga de la asistencia de dirección y junto a Soledad Cardigni y Andrea Guerrieri participaron con la colaboración artística, Cristian Cabrera desde la escenografía, Leticia Agesta desde la iluminación y Luciano Rosini desde el vestuario  aportaron su conocimiento a favor del material e hicieron que el trabajo se profundizara y tomara su vuelo poético.

6. ¿Cómo fue la elección del teatro y los ensayos en la sala? 
Al ser una obra que se presenta prácticamente despojada de escenografía donde buscamos que el actor y su cuerpo sean las herramientas centrales de construcción necesitábamos un  espacio que nos brinde poder contar varios mundos, componer distintas imágenes. 
Esto lo tuvimos en cuenta durante la búsqueda de la sala y luego de recomendaciones llegamos a "El Opalo teatro" de Nelson Rueda y Corina Fiorillo. Allí nos encontramos con un ambiente cálido y confortante como para poder presentar este cuidado material. Por sus dimensiones en cuanto al espacio y la calidad humana de quienes lo sostienen sabíamos que era el sitio ideal para abrir las alas y dejar volar nuestro trabajo.
Desde el primer momento que presentamos nuestro material, Nelson se mostró interesado y le gustó mucho la propuesta. Nos brindó su apoyo para que todo sea más fácil y a partir de allí el vínculo ha sido muy bueno con él y con todo su equipo de trabajo. Estamos muy agradecidos de poder, sábado tras sábado, encontrarnos allí para compartir nuestro arte.
En cuanto a los ensayos, no fueron necesarios muchos en el teatro, ya veníamos con un bagaje y solvencia muy fuerte después de dieciocho meses  de trabajo y la adaptación al espacio fue muy rápida por lo antes mencionado
.
 7. ¿Cómo fue la elección del título de la obra? 
El material necesitaba un título que invite al espectador a entrar en el mundo que nosotros proponíamos. 
La obra habla de un personaje a punto de irse de viaje, de partir hacia un lugar desconocido donde nunca estuvo. Algo lo lleva a tomar esa decisión. Podemos encontrar entonces un paralelismo entre "el viaje real" (lo que lo lleva hasta ese aeropuerto a viajar hacia un país que no conoce) y eso que en la espera misma lo hace "viajar" hacia su interior, para conocerse, escucharse, preguntarse por primera vez y permitirse "partir" de él mismo, de sus mandatos y de lo que hicieron de él.
"Aquello que me llevó a partir" nos pareció adecuado porque encierra esta metáfora, de una manera poética el título se completa con la mirada del espectador luego de ver la obra. 

Recomendados de Sergio
Un libro: La preparación del director (Siete ensayos sobre teatro y arte). Anne Bogart.
Una película: Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Michel Gondry 
Una Canción: La paranoia tecnológica. Tabaré Cardozo-Agárrate Catalina.
Una obra de arte: Figura en una finestra (Figura en una ventana) de Salvador Dalí


Entrevista realizada por Romina Soler para La ventana arte y cultura 



Aquello que me llevó a partir 
Funciones los sábados a las 23 horas 
Teatro El ópalo (Junin 380 - CABA)




Entrevista a Cristian Majolo (Teatro)

Gentileza Ph Micaela Chiozza
Entrevisté a Cristian Majolo, talentoso director y actor, quien nos contó acerca de sus orígenes en el mundo teatral y de su última puesta en escena de la obra "Jamás me levantó la mano" de Marcos Casanova con la actuación de Romi Pinto y Malena Luchetti en el Tadrón Teatro. 

1.- ¿Cómo elegiste la obra Jamás me levantó la mano para llevarla a escena?

Nací en Tandil y desde pequeño iba a los talleres de teatro que dictaba la “Facultad de Arte” y luego al “Club de Teatro” donde daban cursos y talleres de actuación. Seguí haciendo cursos en paralelo con la Universidad, Facultad de Arte donde estudié la carrera de actor, Profesor de Juegos Dramáticos y el Profesorado de Teatro y la Licenciatura en Teatro, durante 5 años. En el Club de Teatro conocí a Marcos Casanova, el autor de la obra, fue mi profesor, director y nos hicimos amigos.  La primera obra de Marcos que dirigí fue “El flete” que tuvo mucho éxito en Buenos Aires, y la hicimos en el Teatro Bambalinas, ex Artaza en calle Corrientes durante el 2013-2014. En el año 2015 funde mi estudio de teatro “Estudio Aquí y Ahora” donde además de dar clases de teatro para principiantes,  tengo un  grupo de entrenamiento de actores  con los que hicimos otra obra de Marcos que se llama “Arriba las manos” con mi adaptación.  A fin del año pasado Marcos me dijo que tenía una obra nueva y me la envió para ver que me parecía, se trataba de “Jamás me levantó la mano”. Yo leí la obra, intercambiamos opiniones y me la dio para que la llevara a escena. Por lo tanto tenemos una química y una confianza en la labor del otro que va más allá de cualquier argumento y que me permite tomar su obra y a partir de su historia, también crear mi propia historia.

2.- ¿Cómo fue la elección de la puesta en escena?

Esta vez desde la dirección, me propuse algo diferente. Buscaba para esta una puesta más performática, más moderna. Acá en Buenos Aires es distinta la movida del interior y frente a la falta de presupuesto amplio de producción, a lo teatro independiente, la estrategia es hacer un gran laburo de dirección actoral y una puesta en escena sin fisuras y arriesgada. Por ello, desde el inicio de los ensayos me programe una Puesta bi-frontal (con dos frentes), para generar una dinámica vertiginosa, de la mano de un texto resistente y visceral en donde el espectador no sabrá “de qué lado estar” y podrá descubrirle el alma a los personajes y su vez ver los ojos de quien tiene sentado enfrente. Generando un estado intimista, expresando sentimientos esenciales y simbolizando temas de la vida cotidiana de una “familia disfuncional (madre e hija) de clase baja Argentina. Logrando así una puesta imprevisible y haciendo partícipe al espectador del espacio escénico, logrando que le resulte visualmente atractivo y coreográficamente impredecible y riesgoso.

3.- ¿Cómo fue la elección de las actrices?

Cuando decidí llevarla a escena la llamé a Romi Pinto porque la conozco de hace 3 años y nos encanta trabajar juntos. Creo que ella es multifacética, camaleónica, una de las mejores actrices que hay en Buenos Aires. Por lo tanto debía convocar a dos actrices que desde el “fisic to rol” posean rasgos y facciones similares para reforzar desde lo vincular el parentesco de madre e hija. Además la obra “Jamás me levantó la mano” requería según mi punto de vista de un potencial enérgico muy amplio y un instrumento emocional súper desarrollado como actrices. Una vez que Romina me dijo que sí, le planteé que necesitaba conseguir una chica para que esté al lado suyo, que tenga escenario, que tenga oficio y que se banque estar en escena toda la obra y sea histriónica, además de buena actriz. Creo que cuanto más viejo es el actor mucho mejor se pone, porque eso te lo da la experiencia. Entonces la encontré a Malena a través de Romi, fue ella quien me la propuso porque la conocía de hacer un corto juntas. Yo pensé que Malena no iba a querer hacerlo, entonces la llame por teléfono y pegamos onda enseguida, esa primera llamada duró más de dos horas. Para ese momento estábamos en diciembre, nos juntamos, leímos la obra todos juntos y  me fui de mochilero diez días a Chile porque ya lo tenía programado. El quince de enero de este año nos juntamos a ensayar, lo hicimos por cuatro meses en Actores y después uno en el teatro. Empezamos a trabajar primero  con el vínculo, la conexión, la mirada, la percepción, lo visceral. Luego lo lúdico y por ultimo fuimos al texto. Con el texto donde les  dije que mi intención era que el trabajo de ellas traspase la historia,  que los personajes existan por fuera de ese momento donde las ven. Hicimos un trabajo centrado en lo emocional y en el juego permanente.


Gentileza Ph Gastón Tomasetig 
4.- ¿Cómo fue la elección del grotesco para la puesta en escena?

El grotesco me gusta mucho, yo participé como actor en tres o cuatro obras de Discépolo, quien es el referente en Argentina de este género.  Podría decir que Discépolo es un Shakespeare argentino sintetizado, que va a lo esencial, a lo más profundo, a lo más miserable del ser humano, todos han aprendido de Discépolo y después de Monti. El grotesco en esta obra me permitía jugar con distintas poéticas. Me gusta jugar con los límites, arriesgar, sorprender al espectador, jugar con los distanciamientos, lo absurdo, lo lúdico, lo surrealista, no ser previsible y cuando se tiene actrices que te lo posibilitan, hay que aprovecharlo. Por eso hicimos una obra visceral, salvaje y a puro vértigo. Nada conformista. Jamás me levantó la mano estaba planteada textualmente desde el autor Marcos Casanova como una comedia costumbrista, pero cuando decidí colocar al personaje de Fátima en una silla de ruedas para re significar la obra, generó un dramatismo que transformó ésta obra en un drama cómico, una tragicomedia profunda, un humilde grotesco Discepoleano pero actual, que se convierte por momentos en costumbrista, cruel y a su vez absurda, con mucho humor y urticante; por otros, en  reflexiva y con la que es absurdo no sentir cierta empatía. Logrando de esta manera que el espectador se ría y se conmueva al mismo tiempo. La imposibilidad de la madre de bailar no es “porque no quiere” sino “porque no puede”, deja de ser un capricho, hay una realidad física que se lo impide. Otra de las modificaciones que hice fue que la madre FATIMA , de chica soñaba con ser bailarina y no peluquera como decía la obra. La puesta en escena fue una decisión, el hecho de que  convivan en este ambiente asfixiante de cuatro paredes donde el inodoro convive al lado de la mesa y del colchón. Que haya una máquina de coser y la contradicción de que ella sea costurera y no puede accionar los pedales con los pies sino que tiene que crear un sistema para poder hacerlo. Fusionar la danza clásica con la cumbia, una puesta bifrontal donde el espectador se enfrenta a sí mismo. Me gusta lo complicado en el sentido de hacer fácil lo difícil y en cuanto a la puesta, el hecho de que puedas bajar el volumen de los diálogos  y te parezca atractivo coreográficamente e imprevisible.

Gentileza Ph Micaela Chiozza 
5.- ¿Qué te propusiste como director?

Decidí profundizar más esa línea poética costumbrista que el autor desarrolla desde sus textos y llegar a mis límites como director de actores y puestista.
En líneas generales como director y como docente yo me propongo romper con el teatro de texto, de representación. Entiendo que dirigir una obra de teatro no es montar un texto, sino contar un universo, otra historia a partir de una historia escrita. En referencia a “Jamás me levantó la mano”, yo tenía con el autor la libertad de decidir sentar a la madre en una silla de ruedas, agregar escenas como por ejemplo la escena previa cinematográfica donde la hija llega a la casa con el goteo de la noche,  la escena del momento peronista  y el encuentro durante el certamen de baile mismo que no aparece en la obra.
Cuando leí la obra la primera imagen que se me vino a la mente fue la madre en la silla de ruedas pidiéndole a la hija que la levante para bailar, es una foto que tengo en la cabeza desde el primer día, y no sé por qué. Creo que  metafóricamente cuenta que los padres llevan el peso de los hijos y llega un momento de la vida que los hijos llevan el peso de los padres. Además de superar el mito de que la discapacidad es una "falta", cuando en verdad solo necesita ajustes necesarios para suplir esa limitación". A partir de esa imagen partí hacia adelante y hacia atrás. Había que llegar a eso y superarlo.
Por eso ahonde desde la puesta problemáticas sociales y actuales como la violencia de género, el abandono, la manipulación, la incomunicación, la dependencia, el maltrato intra familiar, psicológico-verbal como físico que encontré en el subtexto e intersticios de la obra y sumarle  la discapacidad, la discriminación y la superación personal pese a las adversidades, que podíamos desarrollar con el accionar y la exploración actoral. Es una obra que habla del “ser-humano”.+
Lo que pretendo como director es que el ser humano entienda que ser padre y ser hijo son los oficios más difíciles del mundo, nadie nació sabiendo como ejercerlos, por lo tanto es algo que se construye y que si lo hacemos con amor, será muchísimo mejor.

6.- ¿Cómo fueron los ensayos?

Desde mediados de  enero ensayamos 3 veces a la semana durante tres horas. Había mucho texto y  fue laburo, laburo. Cada ensayo era llegar y jugar, proponer. Al principio me preguntaban cómo, porque, donde, hasta que se entregaron. Una de las primeras cosas que incorporamos fue la silla de ruedas, porque yo quería que no fuera un impedimento sino la posibilidad de otras cosas y quería que Romi la trabaje como una extensión de su cuerpo y así fue. Durante el proceso de ensayos nos pasaron cosas movilizadoras a los tres, mudanzas, separaciones, cuestiones familiares. Todos lloramos en algún ensayo porque nos removió algo personal, nos movilizo así como moviliza al espectador. En la obra están nuestras almas y nuestras historias de vida. Como método de montaje y puesta en escena, por así llamarlo, decidí montar primeramente una estructura de toda la obra, “un esqueleto borrador” de principio a fin para luego poder profundizar con tranquilidad cada situación, composición de los personajes y “momentos” de la obra. Pudiendo luego, jugar arriba de lo coreográfico y de la partitura corporal


Gentileza Ph Facundo Morales
7.- ¿Cómo definirías la obra?

Por momentos es teatro dentro de teatro, metateatral y por otros es muy naturalista, el hecho de arrancar con grotesco me permite llegar al realismo y que sea tragicómico. Yo me propuse que sea una tormenta emocional, que de pronto estés llorando y te rías, o vos estés llorando mientras que el que está sentado al lado se está riendo. Pero sobre todo que la obra te remueva las fibras y que en algún momento te identifiques. Sé que la obra te puede gustar o no pero hay dos cosas que no podes negar la primera es que hay trabajo, indagación, ensayos, y la segunda es que en algún momento vas a sentirte identificado, vas a ver en esa madre a tu mamá o a tu tía, a tu abuela y en esa hija a vos. Cuando termina la obra el público se acerca a agradecernos, te abrazan y lloran, hay otros que bajan las gradas riéndose.

Por lo tanto esperamos que al disfrutar de “Jamás me levanto la mano” hacer reflexionar acerca del especial vínculo Madre-Hija, y que cada uno de los espectadores se vaya atravesado emocionalmente y al abrir la puerta de su casa, se encuentre con su hijo, madre o padre, se mire a los ojos y se dé cuenta que seguramente hay muchas cosas que han hecho mal ambos y tal vez sea tiempo de mejorarlas. Si logramos eso, siento que nos sacamos el Prode, no necesitamos más. Sin dudas es una obra para disfrutar con tus padres o con tus hijos.


Mi opinión sobre la obra: 
La decisión del director, Cristian Majolo, de encarar la obra desde la poética del absurdo es  acertada. La relación de esta madre con su hija crece principalmente desde lo corporal, las palabras por momentos son las protagonistas y en otros quedan en segundo plano. El público se siente incómodo, cómplice y al mismo tiempo encuentra en lo cotidiano de las situaciones una identificación personal que lo hará reír y llorar, siendo el espejo de los espectadores que están sentados enfrente. Una puesta en escena pensada hasta en el más mínimo detalle en la cuál el director supo explotar el talento de estas actrices que ponen cuerpo y alma en escena dando vida a dos personajes entrañables. (Romina Soler para La ventana) 


Info: Quedan dos funciones. Reserven sus entradas !!!!
SÁBADO 1 DE OCTUBRE 20:30HS Tadron Teatro (Av.Niceto Vega 4802)
SÁBADO 8 DE OCTUBRE 20:30HS Tadron Teatro (Av.Niceto Vega 4802)