Entrevista a Milo Lockett (Arte)

Entrevisté a Milo Lockett  en su galería del barrio de Palermo, me contó sobre su vida, sus comienzos en la pintura, sus artistas favoritos y muchas cosas más.

1- ¿Cómo fue tu infancia?
Nací en Resistencia (Chaco),  tuve una infancia feliz con muchos recuerdos lindos. Una vida muy tranquila en una casa con patio grande y muchos árboles. En cuanto a mi familia, tengo un hermano varón y dos hermanas mujeres, yo soy el mayor.

2.- ¿Cuándo empezaste a pintar?
Empecé a pintar de muy chico. Para mí el dibujo fue muy importante, entre los seis y los siete años tuve un maestro que se llama Mario Banegas, que es muy reconocido a nivel país como docente de docentes. Él me despertó el valor  y la sensibilidad por el dibujo, aunque eso lo entendí después cuando era mucho más grande.

3.- ¿De qué trabajaste antes de dedicarte a la pintura?
Trabajé de varias cosas, fui vendedor de ajos, tuve muchos bares, en un verano vendí coca-cola en el estadio Chateau de la Provincia de Córdoba. Siempre con espíritu de aventura, trabajé más que estudiar. Lo último que estaba haciendo cuando decido retomar la pintura, era trabajar en  una pequeña fábrica textil y tenía tres locales de venta al público. 
4.- ¿Cuándo decidiste que iba a ser el arte tu actividad exclusiva?
En el año 2000, me levanté una mañana, me senté en la cama y le dije a mi esposa que no pensaba trabajar más, que me iba a dedicar a pintar. En ese momento todos pensaron que me había vuelto loco. Con la crisis de la industria, yo no quería saber nada más con trabajar, me tome la pintura como un recreo y nunca en mi vida imaginé que iba a terminar viviendo de esto. Cuando era más chico pensaba que iba a trabajar mucho para de grande pintar tranquilo y tener otro trabajo. Se aceleró el proceso con la crisis del 2001, fue duro porque tuve que cerrar una fábrica con empleados, eso me estresaba mucho pero todo fue muy rápido.  Empecé a trabajar en la pintura sin expectativas de ninguna clase, en ese momento mi familia estaba compuesta por mi esposa, que es psiquiatra, y mi hija Olivia. Mi mujer fue el pilar fundamental para mi carrera, me apoyó desde el principio.

5.- ¿Considerás que sos autodidacta en referencia a la pintura?
Cuando se habla de autodidacta la gente cree o piensa que no hay formación, y en realidad yo la tengo.  A lo mejor no tuve la formación académica, pero tuve una formación planteada en distintos talleres, hice dos becas Antorchas y una beca Trama, y me cruce con muchos artistas (eso me resumió mucho tiempo y me abrió un panorama de lo que estaba pasando en otros lugares adentro del arte contemporáneo y no enfocarme en un determinado tipo de arte). Además tengo mucha curiosidad, me encantan los libros y fui buscando cuales eran mis referentes y qué situaciones me interesaban dentro del arte.

6.- ¿Qué artistas te interesan?
Un artista que me da la posibilidad de pintar es Jorge De la Vega, siempre me alucinó su obra. El abstracto estadounidense me gusta mucho por ejemplo Mark Rothko. De acá de Buenos Aires tengo como referentes a  Machado, Felipe Noé y a Diana Aizemberg, a quien conocí como maestra y me ayudó mucho. Me gusta también Raquel Fortner, Marina Di Caro y  Guillermo Kuitca.  De los más jóvenes, que son contemporáneos conmigo, me gustan  Ale Thonrton, y Paula Rivero.

7.- ¿Cómo definirías tu pintura?
Estoy dentro de lo que sería el arte primario, donde el color y la forma son muy simples, se trata de una pintura que no es pretenciosa, que es eso nada más. Por ahí un poco se busca decodificar algo para saber por qué le gusta tanto a la gente, esas cosas suceden o no en la vida, no creo que haya que decodificar tanto en el arte. El arte tiene esa posibilidad de gustar o no, de ser parte o no de tu vida. No necesariamente uno tiene que saber de arte para convivir con el arte, es un gran problema para los intelectuales del arte que piensan que el arte es para pocos. Entonces me pregunto para qué tenemos esos museos tan hermosos, esos museos tienen que tener la posibilidad de acercar a la gente. Es un error pensar que la gente se tiene que acercar sino que los artistas somos quienes tenemos que acercarnos al público y no pensar que el público no sabe o no entiende, debemos plantearnos una mirada distinta para poder abrir y que sea más penetrable todo, porque sino es muy abstracto el pensamiento. Yo he escuchado muchas versiones que no condicen con lo que nosotros pensamos o con lo que planteamos desde el mundo del arte,  el artista tiene que ser un anunciante y  denunciante de lo que pasa  en la actualidad, en el momento social y en el contexto social, anunciar cambios o revoluciones o pensamientos. No tiene que estar atormentado ni bajo códigos. Mi parte es pensar que el arte tiene que acercarse a la gente porque mejora la calidad de vida.
 
8.- ¿Cómo surgió la Corona como logo?
Sale de un chiste, jugábamos con otros artistas que me preguntaban si yo era el rey de la pintura, por todo lo que me había pasado en diez años. Todo empezó como un juego y quedó la corona como logo. Reconozco que hay mucho ícono en mi obra, tengo palabras de referencia que uso en muchos de mis cuadros pero la corona es la más pregnante. Soy un rey que viene del interior a un país centralista.

 9.- ¿Qué opinás sobre la accesibilidad de los cuadros?
Se habla del arte como un objeto de deseo, se lo manera con un criterio de costo, si es caro es bueno. No creo que necesariamente tiene que pasar por ahí.  Para mí el arte tiene que ser accesible, existir la posibilidad de que la gente consuma arte. Posibilidades de que la gente consuma arte, como cuando la gente consume unas zapatillas o algún objeto de decoración. Hay como una sensación de pensar que el arte no se puede comercializar o que no se puede comercializar, cuando es el cuarto negocio en el mundo que mueve dinero.  Es contradictorio todo el discurso. Nadie se hace cargo de que quiere vivir del arte, porque son muy pocos los que lo pueden hacer. Es más fácil decir yo esto no lo vendo, pinto para mí y para mis seres queridos. Yo también lo hago para mis seres queridos, pero tenemos que vivir de algo, es mi trabajo. Yo lo planté así desde un primer momento, cuando yo decidí que iba a hacer esto decidí también que lo iba a vender, no me interesaba trabajar de otra cosa y en mis ratos libres pintar porque justamente yo dejaba de trabajar para dedicarme a pintar, que era otro trabajo.

10.- ¿Qué materiales utilizas para tus cuadros?
Empecé trabajando con un papel madera que se fabricaba en Misiones. Trabaje muchísimos años con los papeles, viajaba con ellos y montaba todo en los lugares, era un plan chino, pero era divertido. Después fui incorporando la madera, que es incómoda y pesada para trasladarla, pero me gusta como superficie dura. Al final de todo, incorpore la tela.  Este último año pinte mucho sobre tela, después de 10 años de trabajo en otras superficies.   
Trabajo con una pintura que se llama esmalte sintético, de la marca Sinteplas, la uso desde que empecé. Muchas marcas de pintura me ofrecieron sus productos pero decidí quedarme con Sinteplas que me ayudó desde mis comienzos. También trabajé con el barro, como elemento pictórico y como lenguaje. Descomponer el barro para pintar: barro y agua, lo más esencial.

11.- ¿Cómo empezás a pintar un cuadro?
Nunca tengo claro lo que voy a hacer, me gusta arrancar, soy de trabajar mucho. Cuando más incertidumbre hay, mejor va a ser la obra. Cuando las cosas están muy ordenadas, muy visualizadas me da terror. Por eso tengo secretarios y ayudantes, porque soy un desastre, parezco una cosa pero no lo soy.

12.- ¿Das clases?
No, no doy clases, pero estoy con ganas de empezar a armar una especie de taller. Es muy difícil dar clases para mí, porque hay una cuota de responsabilidad en cuanto a lo visual y porque la mayoría de los maestros tienen discípulo que los copian. De dar clases me gustaría buscar un formato alternativo, un acompañamiento, como de entrecasa y de alquimia. Tiene que haber como vueltas en los talleres para que la gente esté más libre y  que tenga más ganas de jugar con la pintura que de hacer la súper obra.
Lo estoy pensando mucho porque hace años que me insisten para que dé clases.  Me gusta más la idea de tener un lugar donde se pueda experimentar, de pasar tres o cuatro horas de tu vida, que tenga que ver con la búsqueda de lo que tenés ganas de hacer en algún momento, aunque después termines tocando la guitarra o actuando, que me parece totalmente válido, a pensar de que uno tiene que tener una obra que es como un karma, como un peso que termina no haciéndote bien porque uno se llena de frustraciones, cuando las cosas no funcionan o cuando no salen como supuestamente tienen que salir. Uno arranca con el deseo de que le vaya bien y que va a ser exitoso, me parece que es el principio del fin, tiene que haber mucho trabajo y mucha pérdida, y muy poca gente esta dispuesta a perder todos quieren ganar. En toda mi vida hay cosas que me salieron mal. Me da gracia cuando la gente me ve como exitoso, porque no tienen idea de todo lo que me paso en la vida para llegar a un lugar. El éxito es relativo depende para quien, como uno lo mire y como uno lo desee y a donde te lleva. El éxito genera mucha soledad, te quita mucho tiempo, destruye mucho el entorno, no viene solo, viene con sus cositas, no es gratis. Cuando me plantean en alguna charla el tema del éxito comento que para mí, el éxito fue el día que me levante, me senté en la cama y decidí que me iba a pintar el resto de mi vida, el tomar la decisión, fue lo más exitoso que me pasó en los últimos quince años.
Pero pensar que uno es exitoso y feliz porque es reconocido, es un pensamiento pobre. No es un pensamiento que me pueda interesar sostener en el tiempo. Hace poco empecé a decir que me quiero retirar para dedicarme al trabajo social.
Cuando decido cambiar tenía 28 años, una empresa propia, tenía tres locales  y mucha gente podía pensar que era exitoso, de afuera parecía el sueño americano pero en la realidad estaba fundido y el país se desmoronaca. Lo que me podía salvar era la posibilidad de hacer algo distinto de lo que pasaba en ese momento. Ahora otra vez me empiezan a hacer ruido muchas cosas y encuentro alivio en algo que es más simple, más sencillo más cotidiano como es el trabajo social.
Hace poco hicimos una campaña con Juan Carr y Juampi Contemponi entre otros, donde todos los lunes y martes íbamos a ver gente en situación de calle, les llevábamos una frazada y un vaso de algo caliente, era muy sencilla la acción, pero sin embargo era muy tranquilizadora como pintar los primeros cuadros, donde yo encontraba la posibilidad de expresarme de vuelta. Eso es lo que no hay que perder la capacidad de asombro, la capacidad de sentir, son el camino al éxito.


13.- ¿Qué opinás sobre las galerías de arte?
Las galerías de arte tienen un gran problema de comunicación, en la comunicación y en lo visual, los modelos son muy antiguos. Creo que son pocas las galerías que se van aggiornando y van siendo más contemporáneas con el pensamiento contemporáneo. En cierto modo, su función es acercar a la gente al arte y generalmente la espantan, la alejan. Se confunde el hecho de saber o no de arte, se habla mucho de eso, en realidad no saben nada de nada, ni de la vida misma. Cuesta más entrar a una galería que entrar a un stand en una feria, y el concepto es el mismo: los cuadros están colgados en una pared, hay un escritorio y una chica que te saluda. La feria es más anónima, nunca sabes quien está caminando delante de la obra.
La feria te invita a recorrerla, tiene más que ver con la diversidad del arte. Allí pueden convivir todo tipo de artistas. En cambio, cuando vas a una galería es un tipo determinado de arte el que puede estar colgado, determinado tipo de arte que va a la trastienda, son determinados horarios y condiciones y mucho bla bla bla. En la feria es más directo el lenguaje, la gente dice me gusta, no me gusta, me hace juego con el living y me parece que todas esas afirmaciones son tan válidas como saber de arte. Cuando uno compra un cuadro te acompaña toda la vida, no es como un auto que uno cambia cada dos años, o un vestido que este año se usa el rosado y el año que viene el azul. Entonces, el cuadro te tiene que gustar, es muy loco que no te guste pero lo cuelgues igual porque sabes de arte. Entonces tenés una obra pesada, triste, y te levantas a la mañana y decís ¿Dónde está la mala onda?. 

14.- ¿Tenés cuadros de otros artistas?
Yo soy coleccionista desde el año 2006, en la casa del Chaco tengo un cuadro de  Mildred Burton, de León Ferrari, Ana Eckell, Felipe Jiménez, Ernesto Guerra, tengo un cuadro de Seguí en la escalera. También tengo un cuadro pequeño de Manuel Reyna, que era colocador de azulejos y pintaba paisajes en su tiempo libre. Tengo una obra de Laura Pini, una grabadora que me gusta mucho. Estoy entre las 200 obras, entre láminas, dibujos y objetos. La mayoría de las cosas que me gustaba tener ya las tengo, como coleccionista. Es una colección modesta no es tampoco millonaria. Hay una confusión con eso de que el coleccionismo tiene que ver con el dinero, hay gente que lo hace porque tiene un valor, y otra que lo hace desde un valor afectivo, he comprado obras que eran hechas en bandejitas de supermercado. Hay gente que lo hace porque invierte en un valor y otra que lo compra desde un lugar de afecto. Me ha pasado que me digan: ¿Te gusta esa porquería?. 
Una vez compré una obra que me parecía dramática, provocativa, era una “piel humana” hecha de látex, la cara tenía dientes filosos con ojos de vidrio rojos, una cosa espantosa y dramática, cuando la compré estaba presentada pero me vino envuelta en un cesto de mimbre y la tengo guardada. Me encanto esa obra, no se si conviviría con ella pero el hecho de que alguien lo piense así, me interesa.

15.- ¿Hiciste alguna vez terapia?
Hice mucha terapia y ahora retomé. La terapia te hace bien porque sin salud mental no hay nada. Yo creo que podría soportar cualquier enfermedad menos la mental, porque uno disocia, pierde el sentido y no tiene idea de nada. La salud mental para mí es muy importante, me cuesta encontrarla y hay que soportar la vida misma, lo que te va pasando, lo que vos hacés, lo que provocás, lo que no provocás , lo que convivís, lo que no convivís. El hecho de que uno se dé cuenta de lo que le pasa es muy interesante como punto de partida. La salud mental es importante, el hecho que uno pueda pensar con criterio, para bien o para mal. Que uno se pueda dar cuenta de lo que esta pasando. Lo interesante del arte es que te da la posibilidad de decir la verdad,  es ahí donde uno es realmente auténtico.

16.- ¿Cómo funciona la cesión de espacio para otros artistas en tu galería?
Trato de ayudar a gente que me gusta, que me cae bien, no hay un criterio de galería, es provocativo porque es cero criterio. No me interesa convertirme en un galerista.  Esta bueno compartir espacios. Me gustan más las cosas colectivas, y cuando hago algo individual, es porque hay alguna onda, alguna relación. Hace poco compré un grabado de una nena de once años y eso fue un punto de partida bueno porque no hay un criterio de conocer al artista. Fui a ArteBA y en el “Barrio Joven” había un grupo de grabadores que tenían un stand  entré y dije me gusta esa obra. Después me enteré que era de la hija de un artista, entonces compre también la obra del papá. Para comprar una obra no tiene que haber un  criterio sino que simplemente te tiene que gustar. Hace años compré un Quinquela del año 61, un grabado muy oscuro que a nadie le gustaba. Cuando consulté con dos amigos artistas, me dijeron que era una porquería y hoy después de dos años les parece una pieza importante de mi colección, les empezó a gustar.
Se compra por muchas razones, para mí tiene que haber algo afectivo con la obra. Me pasó algo muy lindo con Miguel Dávila, uno de mis artistas favoritos. En el año 2006 me invita a su casa a tomar café sabiendo que yo había comprado una tinta suya con mucho esfuerzo y a pagar en cuotas. Antes de irme me regala unos papeles y me los dedica. Esos los tengo guardados y me van a acompañar el resto de mi vida.  

RECOMENDADOS DE MILO LOCKETT

Un libro: “El principito” de Saint Exupery, que me acompañó toda la vida.

Una canción: “New York, New York” de Frank Sinatra.

Una película: Les recomiendo “Cinema Paradiso” de Giuseppe Tornatore, la parte de los besos me parece genial, me parece que es una historia que tiene que ver con el cine y con la vida. También me gustaron mucho dos películas de Woody Allen: “Medianoche en Paris” y  “Vicky Cristina Barcelona”.

7 comentarios:

  1. esta pagina me sirvio para el cole

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  2. esta pagina me sirvio para el colegio

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  3. me encantó conocer un poco más a este gran artista

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  4. Hola, interesante la entrevista la voy a compartir, saludos.

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  5. Hla.. muy interesante la entrevista.!! me encantoo! saludos...

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  6. Me encantó! ya la compartí ;)

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  7. Excelete para mi trabajo

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