Entrevista a Bernardo Cappa (Teatro)

Entrevista a Bernardo Cappa, talentoso dramaturgo y director de “Pezones Mariposa”. En esta nota nos cuenta sobre su infancia, sus primeros pasos en el teatro y como nació Pezones Mariposa

1.- ¿Cómo fue tu infancia?

Nací en Bahía Blanca, llegó el año 1976 y mi papá se fue a España. Yo me acuerdo de vivirlo con mucho miedo, circulaba el miedo. En ese tiempo me fuí a Darreguerira, a un campo con mis abuelos ubicado a 5 km del pueblo. En ese pueblo no había luz, había televisión con motor que se iba achicando la pantalla, por supuesto blanco y negro. Vivo con mucho goce esa etapa, ejercitando la imaginación, permanentemente vivía inventando juegos. Al estar solo, hacía partidos de fútbol, hacia arcos con troncos y  relataba los partidos, los actuaba y creía vivirlos. También me acuerdo de estar atento a las cartas de mi viejo y de un amigo que tenía de chiquito de Bahia Blanca, yo les escribía contestándoles. Después vine a Buenos Aires y fue duro, empecé a tener otro tipo de juegos más reales, a jugar al fútbol con mis amigos en plaza once. Lo que me boicoteó el jugar al fútbol fueron los juegos electrónicos de Sacoa, porque mis amigos se iban a jugar a los jueguitos y ya no había nadie para jugar en la plaza.

2.- ¿Cómo empezaste a relacionarte con el teatro?

Cuando era muy chico, mis papás me llevaban a los actos que hacían en Bahia Blanca, donde tocaban músicos y a mí me llamaba la atención el armado de las butacas, me daba mucho placer ese mundo. Tuve mi primera novia en Bahía Blanca y empecé a actuar, cuando íbamos al secundario cada uno era algo, sobre todo músicos, era la época en que renacía el rock nacional en el ochenta y pico, yo en ese momento quería ser poeta y escribí algunas cosas. Una vez con un amigo de la secundaria, José Meres, fuimos a una fiesta donde jugamos a dígalo con mímica y dijimos y si nos anotamos en la EMAD, fui me anoté y entré. A partir de mi primer obra "Rasga" no paré de estrenar una o dos obras por año.

3.- ¿Quiénes fueron tus maestros?

Mi primera maestra fue Marta Serrano, de la EMAD, una mujer que me enseño la ética de la actuación y la ética del teatro, muy apasionada por la actidad. Ella fue mi maestra de actuación donde estaban en  juego esos valores. Después fue Mauricio Kartun  donde aprendí dramaturgia y me sentí con mayor impulso vital que me fue muy apoyado por Mauricio, que todavía lo sigo viendo y me sigue diciendo que le mande obras que me da una mano,  es muy generoso. Con el aprendí a convertir lo imaginario en lenguaje. También fue mi maestro Ricardo Bartis, con él pude unir lo que traigo de mi padre de futbol con el teatro, lo que esta en juego cuando se está haciendo teatro, como convertir en lenguaje esas emociones que se ponen en juego, como actuar lo que hay que actuar. El teatro es parecido al fútbol, que jugada hay que hacer, como se elije la jugada como no, de alguna manera con Bartis, que lo considero una persona brillante, yo le dije que es nuestro Roberto Artl de teatro y lo sigo pensando, tiene una gran capacidad de hacer poética de la actuación, como director es brillante.

4.- ¿Como surgió la idea de hacer "Pezones mariposa"? 

Surgió en el Sportivo Teatral, yo quería hacer algo sobre fútbol, habiendo escuchado a mi padre, a dirigentes y mi experiencia. Bartis, que sabe mucho de fútbol, me ayudó a poner en juego las emociones que estaban en juego en un club de barrio,   como esto que estaba en juego esta en situaciones de la política argentina, en el peronismo por ejemplo.

5.- ¿Cómo fue la dramaturgia de la obra?

Primero empecé a ensayarla en lo de Bartis, y después lo llame a Lorenzo Quinteros y a partir de su singularidad como actor, su mundo y su propia poética empezamos a escribir la obra en escena. Yo hacía la macrodramaturgia y Laura Nebole la microdramaturgia , o sea, ella iba rescatando los pequeños diálogos, con una gran sensibilidad.

6.- ¿Cómo elegiste los actores?

Yo quería trabajar con Lorenzo. Darío Levi, lo tengo en Facebook y un día chateando me dijo que quería trabajar conmigo y daba con el personaje. Con Fernando de Rosas lo conocía porque había sido asistente de otra de mis obras, La funeraria y yo quería trabajar con él también y daba el personaje. 

 7.- ¿Cómo definirías la obra?

Es una obra que busca hacer lenguaje de lo popular, tiene mucho de polémica en el bar, tiene mucho de cierto grotesco, es una cruza de esos lenguajes. Queríamos trabajar como materia, no para representar eso sino que después se convierte en un lenguaje nuevo que no conocíamos, el  peronismo, el tango, la locura y la muerte. Tiene un lenguaje que no intenta representar, la obra se afirma en este lenguaje para convertirse en otro lenguaje nuevo, hace un rejunte de lenguajes para ser otra cosa.

8.- ¿Cómo fue escribirla y dirigirla?

Lo que más me entusiasma en la dramaturgia de los actores, que surge de acuerdos que se van dando en el momento de acuerdo a los lenguajes con los que trabajamos. Esa dramaturgia de grupo me resulta muy estimulante, de gran valor. Es un grupo el que produce un lenguaje. Lo que se pierde es precisión en relación a las palabras, en cuanto a la escritura más solitaria pero creo que es más lo que se gana.

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