Entrevista a Kiki Lawrie (Arte)


Entrevista a Kiki Lawrie, talentosa artista plástica que nos contó sobre su obra, su infancia y sus proyectos.

1.- ¿Cómo fue tu infancia?

Mi infancia fue solitaria pero linda, recuerdo que me divertía armando cosas sola. Nací en Córdoba, porque mis padres se habían mudado allí mientras mi papá hacía su residencia como médico, pero apenas la terminó volvimos a su pueblo, La Paz, en la Provincia de Entre Ríos. Tengo dos hermanos menores: una hermana y un hermano.

2.- ¿Cómo empezaste a relacionarte con el arte?

Yo me relacioné primero con la materia. Desde muy chica siempre me interesó fabricar cosas. Me acuerdo que me gustaba armar proyectores caseros utilizando una lupa y una caja de zapatos, hacía  dibujitos que luego pasaba en papel de calcar y proyectaba cine casero para mis hermanos y sus amigos. Esas cosas me fascinaban.
Recuerdo una tarde a la hora de la siesta en la que desarmé la cámara de fotos de casa para conseguir una lupa mejor, mis padres casi me matan. Las siestas en el interior son un momento mágico, y para mí eran el momento creativo por excelencia, cuando podía subir al altillo a buscar cosas para mis inventos, podía hacer todas las macanas del mundo mientras todos dormían. Otra de esas tardes, intentando hacer un ventilador, uní dos polos de luz e hice saltar los tapones de toda la casa y produje un fogonazo. En esa época mis papás me enviaban a clase de cerámica donde nos enseñaban a hacer el típico portalapiceras o cenicero, pero yo quería hacer cosas que no fueran utilitarias. Recuerdo que hice unas lechuzas, primero chiquititas y después las reproducía en grande, y cuando la llevé a la clase el profesor me sugirió que le hiciera el hueco para poner los lápices.
Empecé a estudiar medicina pero me di cuenta que lo que me interesaba era el arte. Cuando estudiaba medicina lo que más me gustaba era hacer reproducción de manos, cosas materiales y entonces me metí en la carrera de escultura en Córdoba. Cuando la terminé me pasó que la escultura tiene muchos pasos y me di cuenta que mi necesidad creativa necesitaba menos pasos, ahí empecé pintura en Córdoba. Ahora hago las dos cosas. La escultura me gusta mucho pero tiene un tiempo técnico que es mayor que mi tiempo creativo, cuando estoy en la mitad de la obra ya la quiero cambiar, en cambio con la pintura hay otros tiempos más cortos que tienen que ver también con el soporte que es la tela.


3.- ¿Cómo fue tu carrera cuando terminaste la Universidad?

Cuando terminé de estudiar me fui de Córdoba para La Paz, ahí estuve trabajando en emplazamientos de esculturas para plazas, maternidades, una obra para el cambio de milenio, un escudo de entrada de un pueblo, todo eso fue muy interesante porque era todo mega. Ahí también empecé a viajar a Buenos Aires donde hacía clínicas con Eduardo Médici cada quince días. De a poco me fui quedando más tiempo hasta que me instalé en Buenos Aires. A través de Eduardo conocí muchísima gente y empecé a meterme en salones y tuve suerte, al poco tiempo de venirme me gané el primer premio de la fundación AVON y desde la fundación, con quienes sigo trabajando al día de hoy me llevaron a ARTE BA.

4.-¿Cuál es tu rutina de trabajo?

Todos los días estoy en el taller por lo menos 5 ó 6 horas y fuera del horario de taller tengo muchas pequeños ratitos que vengo y pongo un barniz, o paso y termino alguna cosas, esos ratitos a veces terminan siendo mas grandes que el espacio del taller. Una sola vez tuve el taller separado de mi casa y me costaba mucho.

5.-¿Qué materiales utilizás?

Lo que encuentro, por ejemplo voy por la calle y encuentro una chapa oxidada, la llevo al taller donde la cuelgo y la tengo ahí a la vista para ver que se me ocurre hacer con eso.  Difícilmente pasa al revés, de que tengo una idea y salgo a buscar los materiales para hacerla. Creo que los más felices, por decirlo de alguna manera, son los que ocurren cuando encuentro un material y lo pongo a la vista en el taller, para utilizarlo en lo que se me ocurra. Ahora por ejemplo tengo puntillas, stenciles, letras de unos plotter que saqué y dije ‘las vuelvo a usar’, y unas chapas medio oxidadas.

6.- ¿Cómo surgió “el vestido” que vemos en muchas de tus obras?

En el 2004 falleció mi abuela y fuimos con mi familia a ordenar el campo, allí estaban todos los vestidos de mi abuela desde principio de siglo, entre ellos su vestido de novia de los años 30. Con mi hermana, que es bailarina y actualmente vive en Paris, nos diputamos al día de hoy quien debe tener los vestidos. 
El vestido de mi abuela de casamiento me hablaba directamente de lo que es el mandato femenino, era un vestido de los años 30, todo abotonado hasta el cuello. Mi bisabuela era baronesa, y por eso a mi abuela la mandaron a estudiar a Alemania, incluso estudió arte, algo no muy común para esa época. Cuando terminó sus estudios la casaron por mandato con mi abuelo, que era mucho mayor que ella y la enviaron a vivir al medio del campo a tener hijos y dedicarse exclusivamente a criarlos. De hecho se volvió loca y estuvo internada. Más allá de eso está el tema del mandato, de lo alienante que puede ser que te encierren y que tu única tarea sea criar a tus hijos. Mi mamá una vez me dijo que yo tenía la suerte de haberme dado cuenta temprano que podía hacer otra cosa además de criar a mis hijos. Mi mamá, que ahora hace teatro y otras actividades, empezó con todo eso después de que nos crió, cuando yo y mis hermanos ya fuimos grandes.

7.- ¿Qué significan los vestidos?

En los vestidos encontré que me contaban una historia más allá de la figura humana, sin la necesidad del cuerpo. La apariencia de los vestidos nos hablan de un lugar socioeconómico, de la hegemonía, te podés dar cuenta a qué grupo social pertenece una persona a través del vestido, de la tela, de la hechura. Ahora estoy trabajando con siluetas de cuerpos y les dibujo el vestido arriba. Estoy haciendo este trabajo con mi hermana, de hecho la silueta es de su cuerpo y vamos a presentarlo en Buenos Aires y en París, donde ella vive.  

Recomendados de Kiki

Un libro: “El péndulo de Foucault” de Umberto Eco
Una canción: “Ne me quitte pas” cantada por Liliana Felipe, que es una argentina que vive en Mexico.
Una película: “Las horas” de Stephen Daldry y “Dogville” de Lars Von Trier
Un cuadro: “Ophelia” de John Everett Millais 








Si quieren ver más trabajos de Kiki pueden visitar su página web www.kikilawrie.com.ar y si están en Mar del Plata los invitamos a ver sus obras en la exposición que inauguró el 18 de enero en Velas de la Ballena, Alsina 2773.

Comentarios