Entrevista a Cecilia Incola (Libros)
Entrevisté a Cecilia Íncola. Esta joven y talentosa escritora me contó sobre primera novela, su infancia y su rutina de trabajo. 1.- Cómo fue tu infancia?
Mis hermanas opinan que mis papás no me dijeron que “no” lo suficiente. Yo me recuerdo bastante caprichosa, de hecho lo era. Agradezco ambas cosas, descubrí que con el tiempo esas cualidades se pueden traducir de forma muy positiva. Tuve una infancia linda, una familia grande, un hogar conformado y eso debo agradecerlo. Tuve la ventaja de tener tres hermanas mayores que resultaron una gran inspiración e incentivo de aprendizaje. Tengo recuerdos mejores y peores por supuesto, aunque los recuerdos sufren ciertas deformaciones de la memoria a lo largo del tiempo.
Crecí sin el auge de Internet, jugando al patrón de la vereda, con un VHS de Les Luthiers que se cansó de que lo viera y casetes sobre los que grababa y re-grababa cada nueva canción que me gustaba. Pude disfrutar de la mayor etapa de juego desde la imaginación, la creatividad, la invención.
Recuerdo que desde muy chica me hacía grandes planteos existenciales. Mi mayor interrogante y dilema era el después de la muerte, ¡claro! Cuando me iba a dormir me pasaba largo rato antes de conciliar el sueño imaginándome cómo era eso y siempre me veía flotando en el espacio mirando la Tierra y sintiéndome desalojada, razón por la cual mi siguiente pregunta era cómo evitar esa separación, ese extravío, esa extirpación, de alguna manera… Siempre analicé mucho todo y creo que eso influyó en mi escritura o eso “me hace” a mí escribiendo.
La gran influencia que recibí al vincularme con personas mayores, la diversidad de elementos que compusieron mi infancia, el espíritu de búsqueda y, sin duda, las situaciones adversas o sentimientos negativos que impulsan al cambio, creo que me formaron en el arte como medio de liberación y transformación.
2.- Cómo fue tu relación con los libros desde chica?
2.- Cómo fue tu relación con los libros desde chica?
Siempre estuve vinculada, eso debo agradecerlo al contexto familiar también. Más allá de que uno pueda presentar una inclinación innata a determinadas cosas, el medio nutre. Cuando era chica tenía un cuento de cabecera que mi mamá me leía siempre para dormir. En la primaria solía ganar las condecoraciones a la mejor lectora y a fin de año me regalaban libros, que solían no gustarme. Hasta 4to y 5to grado leía literatura infantil y sobre todo fábulas, me gustaban mucho, hasta que mi cuñado me regaló La Vuelta al Mundo en 80 Días con la intención de cambiar el curso de mi lectura y así fue. Empecé a investigar. La Vuelta al Mundo en 80 Días me había fascinado y lo siguiente fue Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino que para ese entonces no me gustó así que mi siguiente lectura fue a su vez mi primera de Dolina, que hasta el día me gusta tanto como en aquel entonces. Después descubrí la mitología griega que me fascinó de igual modo. Casi paralelamente, en el primer año de secundario, conocí a Borges y no podía comprenderlo, así que acudí a una de mis hermanas y leí algunos cuentos con ella. Me explicaba parte por parte y de a poco pude involucrarme más con esa lectura, de modo que llegado el momento de leer Asterión ya estaba capacitada para enamorarme. Lo siguiente fue Cortázar, uno de mis mayores referentes hoy en día.
Por supuesto, llegada esta instancia empiezo a tener conciencia de que lo leído es una aguja en un pajar y hay demasiado por leer. Ahí estoy, explorando.
3.- Cuándo decidiste ser escritora?
3.- Cuándo decidiste ser escritora?
No creo haberlo decidido, creo que sucedió y me encontré. Cuando estaba en séptimo grado mi maestra insistía: “Incola usted tiene que ser escritora”. Para mí la sola idea resultaba un martirio. Yo le decía: ¡ni loca! Me encantaba escribir pero la idea de dedicarme a eso me parecía aterradora. Yo me imaginaba que la vida de un escritor era una vida solitaria, triste y muy silenciosa. Me los imaginaba siempre sentados en una habitación casi en penumbras, solos, con montañas de papeles y libros alrededor y no quería eso para mi vida. Una de esas fantasías que tiene uno de chico… Obviamente crecí y no pude más que reírme de la inocua concepción de escritor que sostenía tan fervientemente.
Casi como de un salto un día me descubrí en la mitad de una novela, otro día apasionada con el proceso de escritura, otro día con esa misma novela publicada, otro día comenzando a escribir otra y una obra de teatro y una poesía y más tarde un libro de cuentos. Más que elegirla fue asimilar la profesión que ya había adoptado y que a su vez amaba.
4.- Tenés una rutina de trabajo?
4.- Tenés una rutina de trabajo?
No la tengo pero no subestimo el valor de tenerla. La disciplina nunca fue mi fuerte, si bien ahora la estoy trabajando, moldeando y mejorando mucho pero la rutina y yo somos como dos imanes que se repelen. Trato de no dejar pasar una idea o una composición que surge de imprevisto, trato de apuntarla, de si aparece escribirla porque si la dejás pasar no vuelve, no de la misma manera al menos. Mi compromiso está en mantener una vida inspirada en la que esos momentos surjan espontáneamente cada vez más seguido, en lugar de sentarme a buscar o esperar o producir una idea. Insisto, muchísimos escritores con los que he hablado, por no decir casi todos, me recomendaron la constancia de sentarme y escribir siquiera media hora todos los días, aunque al principio no surgiera nada, sentarme y escribir como para incentivar el flujo, y estoy de acuerdo con ellos en que puede ser muy valiosa esa conducta y práctica para el escritor. Yo al día de hoy no la aplico porque no funciono de ese modo, tal vez algún día pueda llevar adelante ese mecanismo. Por el momento sólo adquiero esa constancia cuando se trata de una composición tal como la de una novela, una vez que me involucré con la historia no puedo despegarme y tengo esa constancia de escritura porque no podría no tenerla.
5.- Qué autores te marcaron?
5.- Qué autores te marcaron?
Alejandro Dolina me marcó mucho, sobre todas en las formas del relato, en la ironía de muchos de sus personajes, en la visión, en los encuadres. Produjo un cambio muy grande en mi forma de escribir. Cortazar fue el siguiente en influir considerablemente en mí, en una etapa que considero de cierta maduración en la escritura, bastante reciente diría, en la que comencé a evaluar e incorporar el valor de la síntesis y la suma belleza que proporciona a la composición. Es un gran maestro para mí sobre todo en este aspecto. Mencionados los anteriores, puedo decir que hay infinidad de autores, por no decir todos ya sea por incorporación o por descarte, que influyeron de alguna manera en mi escritura. Cada libro es un enorme aprendizaje y, ya no refiriéndome a la escritura y sus formas, hay infinidad de libros de filosofía, de arte, de improvisación, de espiritualidad, etc. que influyeron enormemente, así como sus autores por ende, en lo que escribo y en el lugar desde el cual escribo. Estas lecturas me permitieron centrarme y empezar a aprender de la información que uno trae ya con uno y esto me resultó indispensable para saber quién era la que hablaba en primer lugar para darle voz posteriormente a cada personaje.
6.- Cómo empezás a escribir un libro?
6.- Cómo empezás a escribir un libro?
Cada vez que me han preguntado esto me costó explicar con claridad cómo funciona ese mecanismo para mí. En general si creo algo bajo especulación, si lo armo a favor de un propósito específico o con un fin determinado, suele tratarse de textos que termino descartando porque no me gustan, porque no me convencen, porque los siento vacíos. Más bien lo que hago es recibir, como dejar fluir… Me pasó muy claramente por ejemplo con La Tercera Fuerza, una vez pautado el eje como lo que fue finalmente (porque al principio era otra historia), el primer tercio de la novela avanzó muy lentamente. Yo no forzaba nada, dejaba que apareciera, después de todo no tenía ningún apuro. De pronto, iba caminando por la calle reflexionando y casi como atando cabos llegaba a una conclusión y develaba algo que hasta entonces nadie me había dicho, entonces ansiaba el momento de llegar a mi casa, escribirlo y así avanzaba una etapa más. Todo ese primer tiempo fue alucinante, era como ir conociendo a los personajes a medida que ellos me lo permitían, descubriendo la historia a medida que se dejaba descubrir. Era fantástico encontrarme como espectadora de la historia en lugar de como su creadora. Una vez la historia cobró cuerpo, pasé a escribir más consciente de las formas, de los efectos que quería producir y cómo lograrlos, de las intenciones… Una vez que ya sentía saber lo suficiente respecto a lo que pasaba ahí adentro le fui dando forma desde un lugar de acción y no tanto de “reproducción”, por decirlo de algún modo.
Hoy en día, cosa que antes no hacía, aplico para mis personajes lo que me enseñaron a hacer en teatro para crearlos. Trato de conocer y formular la historia de cada uno de ellos, su pasado, las circunstancias que lo llevan al momento presente en la historia. A veces, cuando necesito más información y no lo puedo resolver, lo actúo, llevo adelante las acciones cotidianas pero tratando de ubicarme en el lugar y en el cuerpo del personaje en cuestión; lavarme los dientes pero siendo el personaje, cocinar algo pero siendo el personaje, caminar por la calle, escuchar una canción, hacer memoria…
No siempre sé el final de la historia. Más bien diría, la mayoría de las veces no lo sé y durante bastante tiempo pensé que esto era una falencia hasta que un día escuché a Cortázar en una entrevista confesando lo mismo y me tranquilicé. Yo creo que de alguna forma uno siempre sabe a dónde va pero tal vez no tiene aún la certeza de cuál va a ser el modo exacto en el que las cosas se desenvuelvan para llegar ahí.
No siempre sé el final de la historia. Más bien diría, la mayoría de las veces no lo sé y durante bastante tiempo pensé que esto era una falencia hasta que un día escuché a Cortázar en una entrevista confesando lo mismo y me tranquilicé. Yo creo que de alguna forma uno siempre sabe a dónde va pero tal vez no tiene aún la certeza de cuál va a ser el modo exacto en el que las cosas se desenvuelvan para llegar ahí.
7.- Contanos sobre tu primera novela "La tercera fuerza"?
La Tercera Fuerza la empecé a escribir cuando tenía entre 17 y 18 años. Empezó no como una novela ni nada similar sino como una carta, algo personal pero era una carta bastante particular, creo que por eso concluyó así. La carta hablaba por medio de una historia de ficción, tratando de poner en metáforas los sentimientos para no encontrarme con ellos de forma tan directa y cruda supongo. Fue avanzando al punto de correrse de su intención de carta y siguió girando y girando hasta el momento en el que esa historia original se convirtió en un pequeño fragmento que quedó plasmado en el libro como parte de una obra de teatro, siendo uno de los textos que están intercalados entre algunos de los capítulos y la historia central del libro pasó a ser otra completamente nueva.
No sé cómo la definiría porque no estoy segura de que me gusten las definiciones. Le tengo mucho cariño, por supuesto, y encuentro cosas muy bellas dentro de ella. Atravieso ahora otra etapa diferente de creación, si bien hay una esencia inalterable. La Tercera Fuerza no deja de ser mi primera incursión en el género, mi primera obra publicada, eso es invaluable.
8.- Cuál es la trama de la novela?
Puedo decirte que la trama se desencadena en un viaje en taxi bastante atípico, mediante el vínculo entre estos dos personajes involucrados: el taxista y el pasajero. Se relata una historia de amor inconclusa, o dos… El pasajero tiene la misión de reconstruirla.
Se trata de una gran búsqueda, de un viaje, claramente, entre el pasado y el presente tratando de reunir las piezas del rompecabezas.
9.- Cuánto tiempo te llevó escribirla?
Alrededor de dos años con sus idas y vueltas, con algún que otro impasse entre medio.
10.- Cómo fue la creación de los personajes?
10.- Cómo fue la creación de los personajes?
Al principio fue esto que te decía de ir conociéndolos. Después progresaron a raíz de la interpretación; tal personaje hace tal cosa, bueno, ¿por qué hace eso? La interpretación de ese porqué se traducía en la formulación de una nueva cualidad del personaje.
El pasajero fue el personaje que más me costó entender, mi concepción de él cambiaba continuamente y de hecho atrasaba la escritura porque una vez el pasajero cambiaba, cambiaba también la historia y así cada vez. ¡Hasta que nos entendimos! El resto de los personajes se desarrollaron de igual modo, algunos venían con una carga informativa tan grande que resultaba muy fácil escribirlos, otros requerían más tiempo. Claro que a medida que avanza la historia y con cada lectura y reescritura, los personajes, así como todo, se pulen, se afianzan y cobran mayor identidad y fuerza.
El pasajero fue el personaje que más me costó entender, mi concepción de él cambiaba continuamente y de hecho atrasaba la escritura porque una vez el pasajero cambiaba, cambiaba también la historia y así cada vez. ¡Hasta que nos entendimos! El resto de los personajes se desarrollaron de igual modo, algunos venían con una carga informativa tan grande que resultaba muy fácil escribirlos, otros requerían más tiempo. Claro que a medida que avanza la historia y con cada lectura y reescritura, los personajes, así como todo, se pulen, se afianzan y cobran mayor identidad y fuerza.
11.- Cómo fue editarla?
Editarla no fue como me hubiese gustado, de hecho poco tiempo después de que la obra se publicó me desvinculé con la editorial. Para mí el libro representaba mucho más que un número y no estaba de acuerdo con muchas de sus políticas.
Fuera de eso, es emocionante la edición desde este otro aspecto que es: dar a luz. Es consolidar el logro, de alguna manera. Leer, releer, determinar su apariencia, cuidar su identidad, forjarlo y sellarlo y encontrarse con el producto terminado. Es una gratificación enorme.
12.- Cuáles son tus próximos proyectos?
Tengo un gran proyecto con diversas ramificaciones. En este momento además de estar trabajando con la productora que originé hace más de tres años, estoy muy involucrada componiendo y comenzado la grabación de un disco, soy cantante, y es uno de los proyectos centrales de mi vida en este momento. Por supuesto, estoy escribiendo también. Estoy cerrando una obra de teatro que aspiro poner en cartel el año que viene, estoy desarrollando una nueva novela que desalojó la anterior que quedó ahí a medias en el tintero y tengo un libro de cuentos que terminé no hace mucho pero siento que no es el momento de publicarlo todavía.
Por suerte es una etapa de mucha creación, si bien en diversas actividades, yo encuentro todo muy vinculado y las aspiraciones, incentivos y mensajes con los que hago todo esto son comunes entre sí. Me baso en el amor a la expresión artística y a la esencia que se trasmite, y no tanto a la forma. Me baso en su pureza, en su transparencia, en su fortaleza para la expresión y el crecimiento y la transformación humana. A mi humilde entender.
Una canción: “I’d Rather Go Blind” Etta James.
Una película: “Comer, Rezar, Amar”
Para quienes quieran adquirir la novela o comunicarse con Cecilia pueden escribirle a novela@latercerafuerza.com.ar Además pueden visitar el blog de la novela www.latercerafuerza.blogspot.com

Buena nota!...excelentes respuestas.
ResponderEliminarAdemás de una mujer tan llamativa intelectualmente, linda! Hermosa!
ResponderEliminarQuién eres y de dónde vienes?
ResponderEliminarTus palabras retumban en mi cabeza,
me dan soluciones,
aún cuando no sabía que las buscaba.
Quién eres y cómo sabes tantas cosas?
tantas cosas de mi,
sin saber que son mías,
o que eran mías,
porque ahora son tuyas.
Qué pensamientos dictan tus palabras?
Cómo sabes lo que necesito?
Qué poder te guía?
Luz, claridad, confianza,
todo lo encuentro en vos,
en tus charlas, en tus risas, en tu voz.
No sé si son muchas respuestas,
o solamente una.
No sé si tengo valor para escucharla,
o para pronunciarla.
Porque llego a temblar de sólo pensarla.
Tal vez sea el momento,
tal vez, pueda ser posible,
tal vez, esta vez, valga la pena vencer el miedo.
¡Hoy vengo a encontrarme con este poema! Me conmueve y lo siento presente, tanto que mi respuesta no me parece llegar tarde. Infinitas gracias. Cee Incola
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